viernes, 18 de enero de 2013

autos de fe

Sospecho que los poetas simbolistas debían profesar, respecto al poder de los símbolos, lo mismo que creen los cristianos respecto a sus sacramentos. Esto es: no importa un cazzo si el que los recibe es un creyente o un cínico o un atorrante. El misterio actúa por sí mismo, ejerce su alquimia irrecusable sobre el alma del incauto.
 
A fin de cuentas, qué es un sacramento sino un símbolo que padece esclerosis mística.

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