martes, 28 de febrero de 2012

confesión



confesión

Todo es un problema
desde la T hasta la a
y más allá
la inundación
borom bombón
Chiche Bombín
por el boleto
estudiantil.

La última vez que te quise voltear, me clavaste un beodo por la espalda. ¡Perra! Devoraré tus pezones, si no fuera por la náusea y la escasez. Date vuelta. Voltea, perra. Quisiera ponerte una gorra, con visera roja, y que tu pelo tan suave cubriera tiernamente tus orejas, llenas de la guasca ancestral con la que te acabé el cerebro. Andaríamos de la mano y yo rompería tus huesitos con mi fuerza de bestia espumosa. Eso te haría reír, ¿verdad que sí, multiputis? Un solar sepia te cifraría en deseo incógnito, para siempre jamás perdida en un delicado erizamiento. Hola, mi amor, deja que te rompa dulcemente la cara a puñetazos; y con tus labios partidos, tus ojos en compota, tu desviada nariz, bésame, bésame mucho, mastícame con tus dientes de malaquita, y trágame entero.
Entonces, finalmente, serás conmigo, y la noche será dulce como una caricia cáustica. Las estrellas se alinearán y yo estallaré en tus venas como un tifón triste, corrosivo y final.
Lavarán nuestros pedazos con mangeras municipales, pero tus comisuras, un tanto demolidas, quedarán en el cordón de la vereda. Junto a mi pupila.
Entonces, finalemente, seré contigo.


1 comentario: